La Anti-tesis de Pollo

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2. La casa amarilla

Detuvo el auto, apagó el motor y se quedó contemplando la casa por un par de minutos. Sintió gusto de ver que habían mantenido el color amarillo de la fachada y que la terraza conservaba ese aspecto campestre, pero ya no estaban las enredaderas colgando desde las esquinas, los maceteros de colores sobre la baranda, ni las sillas blancas de madera afuera en el pasto.

Vinieron inmediatamente a su mente aquellos recuerdos de cuando tenía 10 años y podía distinguir la casa amarilla dos cuadras atrás caminando desde su casa. Todos los días, después de la escuela, pasaba religiosamente a

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1. La culpa

fin.jpgLos grandes ventanales del Aeropuerto de Helsinki-Vantaa permitían contemplar el cielo practicamente despejado. Probablemente la temperatura no superaba los 10 grados, mientras Pollo esperaba inquieto a que lo llamaran para abordar. Su reloj le indicaba que aún faltaban 45 minutos.

Se encontraba sentado en una de las incómodas sillas metálicas del Cafe Baari Bar y se seudo-autocastigaba por haber aceptado ese plato de comida en el almuerzo, que no sabía que contenía, pero que le había traído recuerdos de la infancia por su aspecto semejante al guiso de porotos que preparaba su madre. Lo más seguro era que pasarían varios

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